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sábado, 17 de octubre de 2009

SALT LAKE CITY (4): SPIRAL JETTY 3

13 DE JUNIO DE 2009

Somos los únicos observando la espiral. La temperatura es de unos 55ºF, es decir, unos 18ºC; esto y la lluvia parece que han ayudado a alejar a los mosquitos. El agua del lago se ve turbia pero no huele tan mal como me esperaba. Se puede respirar normalmente (cuando estudié esta obra de arte me dijeron que las condiciones del lugar hacen que incluso respirar se haga complicado por la altísima salinidad). Bajamos una colina por las rocas y llegamos a donde comienza la espirar. Me sorprende el tamaño de las rocas que la forman; son bastante grandes. Comenzamos a recorrerla y, a medida que avanzamos, la lluvia va remitiendo. Fotos y más fotos, incluso me atrevo a recoger un pequeño guijarro de recuerdo.















Para cuando empezamos a deshacer el camino recorrido ha dejado de llover y comienzan a hacerse audibles los sonidos del lago, un ligerísimo oleaje produce un sonido muy relajante. Los débiles rayos de luz entre las nubes hacen que se muestren unos tonos rosáceos y morados que, desafortunadamente, la cámara no es capaz de recoger.
















Subimos hacia donde habíamos dejado el coche y oimos unas voces; resultan ser las dos personas del Focus. Él, vestido con un túnica morada, va equipado con una video cámara. Nos dicen que han venido desde Minessota; se quejan también de la luz y la lluvia. Subimos un poco más la colina para conseguir una mejor perspectiva. Unas cuantas fotos más y comenzamos nuestro camino de vuelta.
HASTA PRONTO AMIG@S!

SALT LAKE CITY (3): SPIRAL JETTY (2)

13 DE JUNIO DE 2009
A estas alturas más de uno os estaréis preguntando qué es la dichosa Spiral Jetty. Se trata de una obra de arte dentro del land art, es decir del arte al aire libre. Es una espiral hecha de piedras de basalto en mitad de la nada en el lago salado de Utah. Su autor es Robert Smithson y la llevó a cabo en 1970, parte de la obra de arte era también un video que grabó mientras se llevaba a cabo y, como después de concluirla la recorría.

En la última entrada me había quedado en el Spike Visitor Center. Ahora comenzaba un viaje de unas 6 millas por una carretera de grava. Un cartel nos informa de que hemos de mantenernos en la carretera porque a ambos lados de la misma es propiedad privada y que, por lo tanto, no se puede invadir, disparar en ella o cazar (¡!).

Termina la carretera de grava y comienza un camino que está embarrado por la lluvia pero que aún podría hacerse con un coche normal. A medida que avanzamos el camino se va haciendo más y más intransitable. Piedras de basalto, charcos y desniveles están por todo el camino. Vemos un Ford Focus con dos personas a un lado del camino; nosotros continuamos, menos mal que habíamos alquilado un 4X4. Aún así, llevo todos los músculos en tensión.

Llega un punto en el que el camino parece imposible y la lluvia cae cada vez de un modo más intenso. Ahora somos nosotros los que nos paramos a un lado. Vemos el lago a nuestro lado y un camino de estacas y piedras que, parece ser, han sido dejadas por una compañía encargada de unas prospecciones hechas en los 80. Me pongo el chubasquero y decido salir al encuentro de la espiral. Detrás de un recodo empieza a aparecer.

Llueve muy intensamente, pero me invade tal alegría que, empiezo a correr, está ahí, delante de mis ojos. Vuelvo al coche y le pido a David que compruebe él si cree que el coche podría llegar. Tras unos minutos, regresa y me dice que cree que podemos intentarlo. Me bajo del coche, mientras la lluvia sigue cayendo para indicarle como sortear una roca de grandes dimensiones que se encuentra en medio del camino.

Mi estómago está hecho un nudo, mezcla de la emoción y el agobio que me provoca que nos quedemos atrapados en un lugar tan apartado y sin tan siquiera cobertura en el móvil.

Pasan unos minutos y la espiral se muestra completa ante nuestros ojos, sigue lloviendo pero yo estoy resuelta a recorrerla; no en vano hemos volado hasta aqui. Me sorprenden sus dimensiones; la hacía mayor; David opina lo mismo.

El basalto, que tan blanco aparece, por la sal, en la mayoría de las fotos; es ahora de un color negro intenso producto del lavado de la lluvia. Sigue lloviendo aunque ya no de forma tan fuerte.




Salimos del coche y tomamos las primeras fotos.

HASTA AHORA MISMO AMIG@S!

martes, 4 de agosto de 2009

EL INICIO: SALT LAKE CITY

12 DE JUNIO DE 2009
Nuestro vuelo salía puntual desde O'Hare en Chicago a las 10:10 y, después de 3 horas de vuelo llegábamos a Salt Lake City, según nos acercábamos era alucinante ver el paisaje casi lunar del Salt Lake (es una pena que no se aprecie casi en las fotografías). Teníamos reservado un SUV (Sport Utility Vehicle), bueno, un todoterreno. El de la página web de Rentacar Group decía que era un todoterreno normalito pero Alamo (la compañía con la que alquilábamos) nos ha sorprendido con un pedazo de coche. Un GMC Acadia, tenía 7 u 8 plazas, blanquito y bastante grande. Bueno, parece que empezábamos muy bien. David se había estado preparando los mapas de USA en la PDA y cuando la ha conectó como GPS dijo, como hubiera dicho mi abuela "que si quieres arroz Catalina".

Conseguimos llegar al hotel después de varios intentos. El Baymont Inn Suites, el típico hotel de las afueras; sólo que en este caso, rodeado de restaurantes, un teatro y unos cines. Había un coche estupendísimo aparcado, de los de muertos de las pelis (mirad el detalle, lo habian utilizado como coche de recién casados). Decidimos que iríamos a pasar la tarde al centro de Salt Lake pero de nuevo nos la jugó el GPS, nos obligó a comer en uno de los restaurantes cercanos al hotel para esperar a ver si se cargaba y funcionaba. En el hotel recogimos unos folletos y vimos cómo los mormones, o lo que es lo mismo, La Iglesia de los Santos de los Últimos Dias son los dueños y señores de la ciudad. Tienen montado un señor sistemaje en el centro de la ciudad, el gran templo, el gran rascacielos de oficinas, el gran órgano, el gran centro de convenciones y el gran tour gratuito donde te intentan convencer de las bondades de su religión. Le decía a David que parecían personajes sacados de "Un mundo feliz" de Aldoux Huxley y que se acaban de tomar el soma, la pastillita de la felicidad.

Después nos acercamos a ver el capitolio de la ciudad. Desde ahí ya nos fuimos al hotel donde escribí esta crónica y me preparaba para el día siguiente que esperaba fuera el gran día.


HASTA PRONTO AMIG@S